NATALIA ANDREA's profileEspacio de NATHYPhotosBlogLists Tools Help

Blog


    November 22

    SIN PALABRAS

    EN TUS OJOS, EL MUNDO AJUSTA SU HORA
    Antes de que fueras mi amada
    había más calendarios para contar el tiempo:
    los hindúes,
    los chinos,
    los persas
    y los egipcios tenían sus calendarios.
    Después de ser mi amada,
    la gente comenzó a decir:
    el año mil antes de sus ojos
    y el siglo décimo después de sus ojos.
                            
    En tu amor alcancé el grado de evaporación,
    el agua del mar se tornó mayor que el mar,
    la lágrima del ojo mayor que el ojo
    y la superficie de la herida
    mayor que la de la carne.
      
    No puedo quererte más aún
    ni estar más unido a ti.
    Mis labios no bastan para cubrir los tuyos,
    mis brazos no bastan para ceñir tu cintura
    y las palabras que conozco
    son muchas menos
    que los lunares que adornan tu cuerpo.
      
    No puedo
    adentrarme más en la espesura de tu pelo:
    llevan años
    publicando en los periódicos que estoy perdido.
    Sigo perdido
    hasta próximo aviso.
      
    El lenguaje es ya insuficiente para pronunciarte
    y las palabras son como caballos de madera
    que corren tras de ti noche y día,
    sin alcanzarte.
      
    Siempre que me acusan de quererte,
    me siento superior;
    convoco una rueda de prensa
    y reparto tus fotos a los periodistas,
    aparezco en la pantalla del televisor
    con la rosa del escándalo
    prendida en mi ropa.
      
    Escuchaba a los enamorados
    hablar de sus amores,
    y me reía.
    Pero cuando volví al hotel
    y tomé el café, solo,
    supe cómo penetra el puñal del amor en el costado
    para no salir nunca.
      
    Mi problema con la crítica
    es que siempre que escribo un poema en negro,
    dicen que lo he copiado de tus ojos.
      
    Mi problema con las mujeres
    es que siempre que niego mi relación contigo,
    oyen el tintineo de tus pulseras
    en la vibración de mi voz
    y ven tu camisón
    colgado en el armario de mi recuerdo.
      
    No me acostumbres a ti:
    el médico me ha aconsejado
    que no mantenga mis labios en los tuyos
    más de cinco minutos,
    ni me siente bajo el sol de tus pechos
    más de un minuto,
    para no abrasarme.
      
    Si conoces a un hombre
    que te quiera más que yo,
    preséntamelo
    para felicitarlo
    y luego matarlo.